Dicen los testigos que la buena Lindsay no podía hacerlo sóla y tenía que recurrir todo el tiempo a la ayuda del DJ Gareth Geno, también presente esa noche.
Los comentarios son lapidarios: "Fue un bochorno incoherente... Se notaba que no sabía lo que estaba haciendo. Era vergonzoso mirarla".
Bueno, veámos el lado positivo... Al menos su novia, la DJ Samantha Ronson, no tiene que preocuparse por la posible competencia.
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