No es ningún misterio: “Paranoid”, el segundo álbum de Black Sabbath, es una piedra fundamental en la historia del rock... Más si se trata de heavy metal, en todas sus formas y estilos, del stoner al gótico: a partir de este disco, sin dudas, se construye todo.
Clásico de clásicos. Pocas producciones fueron tan aclamadas y resultaron tan inspiradoras para las generaciones siguientes de bandas. No en vano, “Paranoid” es señalado como la obra cumbre de Black Sabbath, y es también el único álbum de la banda que llegó a la cima del ranking de ventas (de hecho, fue certificado cuatro veces platino).
Este año, precisamente, se cumplieron 40 años de su lanzamiento, a fines de 1970. Y por eso sentimos la obligación de redescubrirlo, revisarlo y rendirle homenaje. Una buena manera de empezar es “Black Sabbath: Paranoid”, un DVD realmente interesante de la serie Classic Albums, en el que se cuenta la historia detrás de la composición, el éxito y el carácter innovador del disco.
Se trata de un material audiovisual completo que cuenta cómo Ozzy Osbourne (voz), Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería) crearon su sonido único, denso, oscuro y demoledor. El DVD incluye entrevistas, demostraciones musicales, escenas de archivo y una disección de la grabación multicanal con el ingeniero de sonido Tom Allom.
“Paranoid” fue producido por Rodger Bain, quien ya había trabajo con el grupo en su disco debut (“Balck Sabbath”, también editado en 1970). Incluye títulos como “War Pigs”, “Paranoid”, “Planet Caravan” (tema en el que Allom toca el piano) y, en especial, “Iron Man” (la canción más popular de la banda).
“Paranoid” no sólo transformó la cara del rock para siempre, sino que también definió el sonido del heavy metal. Su legado es tan importante que sus propios creadores se lo disputaron años después. El mejor ejemplo tal vez sea uno de 1979, cuando Ronnie James Dio ingresó en Sabbath para reemplazar a Osbourne, quien por entonces había comenzado un tratamiento de desintoxicación. Dicen que Ozzy llamó a Dio desde la clínica y, sin dudarlo, lo amenazó de muerte si se atrevía a cantar “Paranoid” y “Iron Man”. Eso es pasión.
Hasta el día de hoy sus temas suenan relevantes. Miren a Ozzy, si no, retomando en vivo “Paranoid” durante un show de su celebrado Ozz Fest, en Londres de este año… Agiten sus cabezas y hagan cuernitos, señores.
Clásico de clásicos. Pocas producciones fueron tan aclamadas y resultaron tan inspiradoras para las generaciones siguientes de bandas. No en vano, “Paranoid” es señalado como la obra cumbre de Black Sabbath, y es también el único álbum de la banda que llegó a la cima del ranking de ventas (de hecho, fue certificado cuatro veces platino).
Este año, precisamente, se cumplieron 40 años de su lanzamiento, a fines de 1970. Y por eso sentimos la obligación de redescubrirlo, revisarlo y rendirle homenaje. Una buena manera de empezar es “Black Sabbath: Paranoid”, un DVD realmente interesante de la serie Classic Albums, en el que se cuenta la historia detrás de la composición, el éxito y el carácter innovador del disco.
Se trata de un material audiovisual completo que cuenta cómo Ozzy Osbourne (voz), Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo) y Bill Ward (batería) crearon su sonido único, denso, oscuro y demoledor. El DVD incluye entrevistas, demostraciones musicales, escenas de archivo y una disección de la grabación multicanal con el ingeniero de sonido Tom Allom.
“Paranoid” fue producido por Rodger Bain, quien ya había trabajo con el grupo en su disco debut (“Balck Sabbath”, también editado en 1970). Incluye títulos como “War Pigs”, “Paranoid”, “Planet Caravan” (tema en el que Allom toca el piano) y, en especial, “Iron Man” (la canción más popular de la banda).
“Paranoid” no sólo transformó la cara del rock para siempre, sino que también definió el sonido del heavy metal. Su legado es tan importante que sus propios creadores se lo disputaron años después. El mejor ejemplo tal vez sea uno de 1979, cuando Ronnie James Dio ingresó en Sabbath para reemplazar a Osbourne, quien por entonces había comenzado un tratamiento de desintoxicación. Dicen que Ozzy llamó a Dio desde la clínica y, sin dudarlo, lo amenazó de muerte si se atrevía a cantar “Paranoid” y “Iron Man”. Eso es pasión.
Hasta el día de hoy sus temas suenan relevantes. Miren a Ozzy, si no, retomando en vivo “Paranoid” durante un show de su celebrado Ozz Fest, en Londres de este año… Agiten sus cabezas y hagan cuernitos, señores.
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