Los Prisioneros

Los Prisioneros

"COMIENZA LA HISTORIA Los Prisioneros, el grupo más importante del Rock Chileno, nace los primeros días de marzo del 78, cuando Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia entran a primero medio en el Liceo 6 de San Miguel, en Santiago de Chile; luego de conocerse, comenzarán a hablar de música, a prestarse vinilos y casetes, a visitarse para tomar once (tomar té) y pelar el cable, a cantar y guitarrear sus temas favoritos y, en algún momento, a cantar melodías y letras propias; Juegos de palabras, hueveos, rabia musical, canciones de amor, himnos raros de un grupo ultra cerrado de ...

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Los Prisioneros

Biografía completa

"COMIENZA LA HISTORIA

Los Prisioneros, el grupo más importante del Rock Chileno, nace los primeros días de marzo del 78, cuando Jorge González, Claudio Narea y Miguel Tapia entran a primero medio en el Liceo 6 de San Miguel, en Santiago de Chile; luego de conocerse, comenzarán a hablar de música, a prestarse vinilos y casetes, a visitarse para tomar once (tomar té) y pelar el cable, a cantar y guitarrear sus temas favoritos y, en algún momento, a cantar melodías y letras propias; Juegos de palabras, hueveos, rabia musical, canciones de amor, himnos raros de un grupo ultra cerrado de amigos que se hacían llamar Los Papafuentes en mención al líder de la patota. Va a ser en el mismo período escolar cuando tomarán la música más en serio, al punto de hacer las primeras presentaciones en el propio Liceo, bajo el nombre de Los Vinchucas. Algo grande estaba naciendo.

Como buenos alumnos, obtienen un buen resultado en la PAA, que llevará a Jorge a estudiar Sonido en la Chile y a Claudio Ingeniería Civil en la Usach. La música los seguirá reuniendo para tocar, crear, recorrer calles buscando instrumentos de ocasión.

Es el año 83 y estallan las primeras protestas contra los militares, violentas y masivas. Jorge tiene un amigo en la Universidad de Chile con el que tiene buena onda: Carlos Fonseca. Le comenta que canta, que tiene un grupo. Al tiempo ambos dejan la carrera, cada uno por su lado. Cuando vuelven a verse, Jorge le pasa un casete con algunas canciones que dejan a Fonseca paralelo: ""Nunca había escuchado algo así"". Le propone que hagan de esto una carrera, una forma de vivir. Les consigue instrumentos, contactos, tocatas, movidas. Les sale a pegar afiches por Santiago de noche.

SE ARMA LA BANDA

Los Prisioneros propiamente tales van a empezar a tocar en circuitos universitarios e intelectuales, raramente una especie menospreciada por sus canciones. Sin embargo, gustan mucho. Se agarran a palabrotas con el público. Los aplauden(?). El 84, bajo el sello Fusión - de Fonseca- editan La Voz de los 80, su primer casete, grabado a pulso, básicamente; fuerte, potente, chileno.

Con casete en mano ya se ponen a golpear algunas puertas, y muy de a poco, muy de repente, comenzarán a aparecer en algunos medios; La radio Galaxia, Sábados Gigantes, Canal 11, la Teletón del 85; y se comenzará a hablar de ellos, en las casas, los recreos, las cimarras1, las esquinas, en las piezas de los cabros2. El contenido de sus letras y la parada de los tres flacos deslenguados les cierra la puerta de los grandes medios. Pero esto ya está en marcha: muchos tararean el coro de La voz de los 80, aparece el casete pirateado en las cunetas, las ferias y los persas3; y se comenzará a regrabar de radio en radio como una epidemia. Algunos ya empiezan a sacar los acordes en sus guitarras.

El verano del 86 ya todo el mundo joven habla de ellos, buscan sus tocatas, las radios que los programan llevan sus temas a los primeros lugares. En la polvoteka de Cartagena se bailan y gritan las canciones enteras a grito peludo.

Sobre la misma, aparecen otros grupos que hacen música y también son chilenos, de distintas calidades, muy distintas calidades. Se habla de un movimiento. En Argentina, por distintos motivos, pasa lo mismo, y una andanada de Rock Latino suena en nuestras orejas, luego de mucho tiempo (más o menos desde Los Jaivas). La censura militar de Chile ofrece los grandes medios y recursos a quienes digan menos. Mientras menos digan mejor. Una cortina de Pop Chileno-argentino se encarga de cubrir los horrores y miserias del régimen militar.

A mediados de año, una patrulla le prende fuego a dos lolitos y Los Prisioneros sacan su segundo disco: Pateando Piedras, menos punk y más Tecno. Por qué no se van, canta medio Chile a todo pulmón. Muevan las industrias. Unete al Baile de los que sobran. Televisión Nacional los encabeza en la lista de vetados. No importa; son ídolos, y héroes. Sus conciertos se llenan de jóvenes chilenos, de protestas, de gritos, de panfletos. En 1987 editaron, bajo el sello EMI su tercer álbum titulado La Cultura de la Basura. Este trabajo, conservó la línea argumental de sus predecesores en cuanto a lírica; denuncia social y críticas al modelo socioecónomico imperante. De él se desprenden como singles las canciones Que no destrocen tu vida, Maldito Sudaca, Pa pa pa y Lo estamos pasando muy bien, siendo esta última una crítica indirecta al modo de vida de la sociedad norteamericana. En 1990, Claudio Narea abandona la banda. Los motivos dicen relación con las diferencias de estilo que tendría con Jorge González, ya que éste último y Miguel se inclinaban más por los teclados y sonido tecno, mientras que Claudio denotaba preferencia por el tradicional sonido rockero y de guitarras eléctricas con el que habían comenzado. Por otra parte se habría presentado una relación amorosa entre Jorge y la esposa de Claudio, lo que habría detonado el conflicto que terminó por provocar su salida definitiva de la banda. Jorge y Miguel, entonces reclutan a Cecilia Aguayo (ex integrante del grupo Las Cleopatras) y al músico Robert Rodríguez. Paralelamente editan el disco Corazones, con un estilo más electrónico, techno y dance que todos sus trabajos anteriores. Editado nuevamente bajo el sello EMI, este album ha sido el más exitoso de la banda chilena. Entre 1991 y 2001, los miembros del grupo se dedicaron a sus propios proyectos artísticos. Jorge González lanza tres discos solistas, Jorge González, El futuro se fue y Mi destino: Confesiones de una estrella de Rock. Además lanzó un disco de cumbias bajo el nombre Gonzalo Martínez y sus Congas Pensantes. Cecilia Aguayo y Miguel Tapia formaron un grupo techno, ""Jardín Secreto"", con el cual lanzaron dos discos. Narea formaría Profetas y Frenéticos, además de editar un disco como solista. En el intertanto, la casa discográfica que los cobijó desde un principio, EMI, editó varios trabajos recopilatorios, Grandes Éxitos en 1991, Ni por la Razón, Ni por la Fuerza en 1996 (que además incluye rarezas y versiones inéditas de canciones) y El Caset Pirata en 2000, con versiones en vivo de sus temas más conocidos. Por otra parte, varios artistas chilenos realizarían un disco Tributo a Los Prisioneros, con covers de los grandes éxitos de la banda. En 2001 el sello EMI edita el álbum doble Antología, su historia y sus éxitos. A finales de ese mismo año, los integrantes originales de la banda, González, Tapia y Narea, se reúnen nuevamente y realizan dos conciertos en el Estadio Nacional de Santiago, con notable asistencia de público. En 2002 se registró esta memorable actuación en un álbum en vivo y en formato DVD. En junio de 2003 Los Prisioneros lanzan al mercado un nuevo álbum (el quinto de su carrera) titulado simplemente Los Prisioneros. Aunque éste se aleja mucho del sonido original que hizo famosa a la banda, la crítica social y al modelo neoliberal, como antaño, no estuvieron ausentes. Ultraderecha y San Miguel son los temas que se desprendieron como singles. Algunos meses más tarde, Claudio Narea nuevamente fue despedido de la banda por Jorge González. González y Tapia siguen tocando juntos, con músicos invitados como Álvaro Henríquez (Los Tres y ex Los Pettinellis), con el que grabaron el disco de cóvers Los Prisioneros en las Raras Tocatas Nuevas de la Rock & Pop, y en 2004 se integran a la banda como integrantes fijos Sergio Coty Badilla y Gonzalo Yáñez (ex No me Acuerdo). Esta nueva formación sacó un disco el año 2004, con el nombre de Manzana. A partir de entonces, la banda decide radicarse en México y por estos motivos Yáñez deja el grupo. A fines del año 2004, Jorge González conversa extensamente sobre su historia y obra con el periodista y escritor chileno Emiliano Aguayo, lo que se convierte en el libro ""Maldito Sudaca: Conversaciones con Jorge González"" (Ril Editores, Chile). El 18 de febrero de 2005, realizan, luego de haberse presentado exitosamente en Canadá, Estados Unidos, México, Ecuador, Perú, Bolivia, Colombia y Chile, durante los dos años anteriores, su último concierto en Caracas, Venezuela. La disolución estaba pactada desde mucho antes, incluso sus fans más cercanos ya estaban avisados, pero no la prensa, por diferencias de ciudades en que vivían cada uno, entre otras razones. Mientras Jorge González había fijado residencia en México, Miguel Tapia y Sergio Badilla, seguían en Santiago de Chile. En enero de 2007, en Chile, se realizó La Cumbre del Rock Chileno, donde desfilaron infinidad de músicos de ayer y hoy, siendo Jorge González la gran atracción, luego de viajar desde México, su actual residencia, especialmente para este evento, después de haber sido pedido por miles de mails por sus incondicionales a la organización del evento. Jorge González se encuentra, en estos momentos, promocionando la primera producción de su actual proyecto Los Updates, grupo de tecno-pop, que conforma junto con su actual pareja, Loreto Otero. Claudio Narea, en tanto, siguió desarrollando una carrera musical, que se ve reflejada en sus discos Claudio Narea del año 2000 y con El Largo camino al éxito del año 2006. "