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Macy Gray, Natalie Renée McIntire, edad 38 y madre de tres: bestia sexy. O la revolución sexual, con esos rulos y todo. Y su voz, es por sí sola, un don. Podrá sonar un poco a Betty Davis, o a Erykah Badu, pero más que nada, suena a Macy. Ahora, su último disco, "Big", y es grueso, muy grueso. Ella es Macy Gray, y es funky. Con Una dosis singular del multiculturalismo, Grey creció en Canton, Ohio. Su base fue aprendida de álbumes de Marvin Gaye, Aretha Franklin y Stevie de sus padres, siete años de aprendizaje del piano de su profesora de piano clásico y un oído que sentía el rock que escuchaban los muchachos blancos de su escuela privada. Hasta en ese entonces, su voz siempre se destacó: "Tenía esta voz muy chistosa. Cada vez que hablaba, la gente se reía de mi, por eso deje de hablar. Nunca se me ocurrió que podía cantar". Macy dejó su nido en la primera parte de los años '90 para anotarse en el programa para escritores de películas en la Universidad de Southern California y esa voz chistosa comenzó a hacer su gracia. Después de escribir la música para un cassette de demostración de un grupo de amigos músicos, fue designada a cantar cuanto el cantante contratado no apareció. El cassette comenzó a circular y su voz comenzó a acaparar la atención de la gente. El líder de un grupo de jazz que tocaba por los hoteles de la ciudad de Los Angeles le pidió a Gray que cantara. "Yo pense que estaba loco, pero lo hice igualmente porque pagaba muy bien", admite Gray. "Canta jazz viejo, canciones comunes y Sinatra... ¡por cien dólares la hora!" Por más que todavía alguien estaba interesado en la mujer con la "voz chistosa", Gray se soltó y comenzó a cantar más y más. Mientras cantando, Gray pagó sus cuentas trabajando como una asistente para MTV, dándole oportunidades como de llevarle el agua embotellada a Everlast (en ese entonces como el líder de House of Pain) cuando se presentó en el programa de MTV "Rock n' Jock". (En una extraña coincidencia, Gray luego haría tours con Everlast). Gray grabó su primer álbum para la discográfica Atlantic a mediados de la década de los '90, pero nunca fue lanzado. Eventualmente le dieron un contrato en la empresa discográfica Epic/550 Music en la primera parte de 1998 y comenzó a trabajar en su álbum debut "On How Life Is" con el productor Andrew Slater (Wallflowers, Fiona Apple). El álbum nunca fue una producción formulista de lo común del pop, Gray contó historias e imágenes de su pasado en sus letras y usó a sus amigos, tanto amateurs como profesionales, para componer la música. Con su banda tocaban con tanto entusiasmo en sus practicas que establecieron un lugar de moda llamado "The Wee Ours" en un bar llamado el Lucy Florence Coffee House en Hollywood (abierto solo los fines de semana de 1 a 5 de la mañana). Llegando a tener solo cuatro miembros en su banda, Gray comenzó a trabajar en nuevas canciones, interpretó a viejas y creó un sorprendente seguimiento. Tricky y The Roots fueron vistos tomándose un café y observando como Gray hacía de las suyas. Y el disco terminó vendiendo 3 millones en Estados Unidos nada más. "On How Life Is" fue la presentación de Gray al resto del mundo en 1999. El álbum refleja la actitud de Gray en escuchar y escribir música, yendo del estilo tipo Prince de "I Try" al trabajo infectado de hip hop "Do Something", el cual nombra a los viejos favoritos del género. Obtienes una perspectiva poética en "Still" y una vívida imagen narrativa en "I've Committed Murder". Es una visión del siglo 21 hacia el sonido del soul como una gran mezcla de culturas, amigable a todo desde Sheryl Crow hasta a A Tribe Called Quest. El álbum se ganó una historia en la revista del New York Times, una nominación para un Grammy como mejor artista nueva y le dio el comienzo a una serie de presentaciones en vivo. La gente llora, canta y aplaude a su nueva salvadora del soul. (Hagas lo que hagas, no le digas que es una Diva: "Odio esa palabra", le ha dicho al Times.) Aparte de su propio trabajo, también ha interpretado a los Beatles, o Sly and the Family Stone, con todo el funk necesario para ello. Luego, trabajos como "The Id", o "The Trouble with Being Myself", que no repuntaron demasiado. Con "Big", un poco de vendetta, tal vez.
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